
El objetivo era conocer las grutas de mármol de Taroko.
Luego de dos horas de viaje, llegamos a la estación principal de Hualien en donde nos iba a estar esperando un bus de la empresa RoundTAIWANRound los cuales nos iban a transportar (sin guía, solo chofer) hacia los distintos puntos del parque nacional de Taroko.
Es fundamental hacer el recorrido en algún tipo de transporte ya que el parque abarca muchísimos kilómetros y no hay otra forma de recorrerlo si solo se dispone de un día.
Después de dar varias vueltas en la estación esperando por un bus con el logo de RoundTAIWANRound (como decía en el mail que nos enviaron) nos dimos cuenta que en realidad el bus ya estaba ahí esperándonos.
Nos subimos y nos encontramos con la “sorpresa” de que todos los turistas eran chinos y con la no tan sorpresa (nos advirtieron en el mail) de que el chofer no hablaba inglés.

El recorrido abarca todas las paradas importantes dentro del parque, salvo que alguna esté cerrada por mal clima, que aparentemente es algo habitual.
La primera es el acantilado de Qingshui, un lugar muy hermoso con una vista imponente.
El mirador es bastante turístico, pero igual se disfrutan mucho las vistas. Montañas verdes gigantes y una mar turquesa con playas vírgenes que invitaban a meterse.








El tema del idioma no fue un impedimento, pero por ejemplo, en esta atracción, si uno está muy distraído mirando las atracciones y no presta atención a su grupo puede llegar a ser difícil saber a dónde va a estar esperando el bus luego de recorrer los lugares.
Por suerte había una señora muy amable que se desvivió por intentar explicarnos algunas de las indicaciones que daba el chofer.
Igualmente llegó un momento en donde no le entendíamos a la pobre señora (hablaba muy mal inglés) y salió al rescate un taiwanés muy simpático que estaba estudiando en Londres, muy emocionado fue nuestro guía en lo que quedo del viaje. 🙂
Dentro de la montaña hay un pequeño homenaje, supuestamente por lo que nos explicó nuestro amigo a los trabajadores fallecidos al construir el santuario en esas épocas.









Las costas del agua son todas de mármol roto y el color es bastante diferente a los típicos colores de los ríos y lagos patagónicos que uno tantas veces visitó. Estábamos viviendo algo nuevo, nunca vimos esta clase de formaciones en ningún lugar.













Después de un buen rato de andar en el bus, llegamos a la siguiente parada.
El sendero de Baiyang, una zona con algunas escaleras y varias caminatas desde las cuales accedimos a costas de mármol, mucha vegetación, ríos y riscos... el puente principal es imponente con tallados en mármol de leones que impactan.
El sendero de Baiyang, una zona con algunas escaleras y varias caminatas desde las cuales accedimos a costas de mármol, mucha vegetación, ríos y riscos... el puente principal es imponente con tallados en mármol de leones que impactan.








El cielo se cerró por completo, las nubes negras se veían amenazantes hasta que una lluvia bastante fuerte nos “echó” de la costa, pero igualmente ya era hora de emprender la vuelta para Taipéi a descansar para la siguiente aventura.



❤️
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